HOY ME ACORDE DE TI
Hoy me acorde ti: Edwin, mi único amor
Hoy me acordé de ti, Edwin
Córdova Cruz, mi único y verdadero amor, mi primer amor, el amor que pudo ser
posible y no fue, porque tuviste miedo, porque tuve miedo.
Tuviste miedo de no estar a la
altura de mi familia y yo tuve miedo de llamarte a la Escuela Militar de
Chorrillos. Te esperé con mi cuerpo y mi alma, pero jamás llegaste hasta que me
enteré que te habías casado, el mundo se cayó para mí en mil pedazos. Después
llegaron tus hijos…
Tras luego de 15 años me buscas,
salimos y hubo la gran oportunidad de
unirnos, pero nuestro amor fue tan grande, nuestras almas se amaron, pero
nuestros cuerpos no. Lamento y no pedirte que hiciéramos el verdadero amor,
pero recordé a tus hijos, y por ellos no lo hice.
Han pasado muchos hombres
por mi vida, y en cada uno de ellos te
busque, y jamás te hallé. Ninguno tenía la inocencia y la incapacidad para
entender la historia, y la excelencia para entender los números.
Los tres juanes tenían algo de
ti, pero buscaba en ellos tu esencia, el ponernos a la puesta de sol sentados
debajo de un frondoso algarrobo e imaginar nuestras vidas, imaginar nuestros 3
niños, y en vejez estar en nuestro amado Santo Domingo, cuidando a la vaca
Marcela , pasteando a las cabras en el campo. Pero nada de esto sucederá.
Nuestros mundos se separaron, tú
hoy convertido en coronel y yo una catedrática y empresaria como quería, pero
sin ti.
Mi cuerpo recuerda el primer beso
que nos dimos ese sábado de octubre en el parque infantil, cuando me recogiste
de la academia. Mis labios recuerdan la candidez de tu boca, mi olfato recuerda
el perfume de tu cuerpo, como sé que me recuerdas.
Muchas cosas se aclararon esa
noche, tras ver visto nuestras vidas alejadas, solo serán testigos la luna de
esa noche, las lagrimas que derramamos ese día, porque ninguno de los dos fue
fuerte para defender nuestro amor.
Tu confesión me gusto, no haberte
casado con ella por la Iglesia, y
decirme que era la única mujer con la que te casarías frente a Dios, porque
nuestro amor es y será puro.
Edwin te amo, a veces quiero
imaginar la novela del Gabo en nuestras vidas, y terminar nuestros días en el
pueblo que nos vio nacer, disfrutar del amanecer y del aroma de los cafetales,
del olor de la caña de azúcar cuando están destilando, del sonidos de las aves,
del sentarnos a ver en la ladera el vuelo de los cóndores.
Comentarios
Publicar un comentario